“La depresión ha pasado a ser, a finales del siglo XX nuestro principal malestar íntimo. Al hombre de la modernidad Kohut le llama Hombre Culpable. Era una criatura desgarrada por los conflictos, exhausta por la tensión entre lo que se permite y lo que se prohibe. Pero si la neurosis es el drama de la culpabilidad, la depresión es la tragedia de la insuficiencia. El Hombre Trágico está desgarrado por una compulsa entre lo posible y lo imposible. Todavía hay tragedias en el siglo XXI. La depresión es el mediador entre el hombre conflictual, acechado por la neurosis, y el hombre fusional, aparentemente light, adicto a sensaciones para superar una tristeza o una intranquilidad permanente… La Depresión es la pantalla del hombre sin guía, es la contrapartida del despliegue de su energía. La depresión es la patología de la temporalidad (no hay futuro para él) y de la motivación (él no tiene “fuerzas
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